Ópera pública, gratuita y de calidad

El sábado 27 de octubre estrena ‘Il Matrimonio Segreto’ de Doménico Cimarrosa en el Teatro 25 de Mayo, una producción de la Compañía de Ópera del DAMus (Departamento de Artes Musicales de la Universidad Nacional de las Artes).

Texto y fotografía: Noelia Pirsic

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En pleno ajuste presupuestario a la educación, un grupo de docentes y alumnos de la Universidad Nacional del Arte (UNA) encaran la producción de una ópera completa. Se trata de una comedia de enredos: Il Matrimonio Segreto, de Domenico Cimarrosa, que estrena este fin de semana con cuatro funciones en el Teatro 25 de Mayo (Avenida Triunvirato 4444, CABA), con entrada gratuita.

Marta Blanco –titular de la Cátedra de Canto- y Bea Odoriz –a cargo de la materia ‘Técnicas de actuación para cantantes’-, dirigen la Compañía de Ópera del DAMus (Departamento de Artes Musicales) que se desarrolla en la universidad desde hace dos años. “El principio de la compañía es artístico. Es una extensión pedagógica pero está fuera de la cursada, por ahora es una materia opcional”, aclara Blanco, quien da clases en la UNA desde hace veintisiete años. Los solistas son alumnos en distintas instancias de la carrera de Licenciatura en Música. También participa la Orquesta Académica de la institución, dirigida por Rodrigo González Jacob con Sergio Ganza en asistencia musical.

“Pensar una compañía es diferente de pensar una cátedra –explica Odoriz-. Los chicos tienen que tener una cantidad de horas disponible para la puesta en escena y preparación musical y cuando se suma la orquesta precisan habilitar un día más”. “Hacemos malabares para armar el organigrama”, agrega Blanco. La experiencia de ambas en el teatro y la ópera independiente es de gran valor para este proyecto que nace de la necesidad de los mismos alumnos de realizar sus primeras experiencias profesionales.

De la teoría a la práctica

Pasadas las once de la mañana de un viernes, en el subsuelo de una sede de la facultad, tiene lugar el ensayo ‘tutti’, que ensambla a la orquesta y los solistas que hasta ahora habían trabajado lo musical y lo escénico en encuentros por separado, tal es el método de trabajo en el mundo de la ópera. Los que no pasan la escena, hacen prueba de vestuario con Mariela Daga, quien se sumó a este proyecto hecho a pulmón.

“Silencio, por favor, estamos tratando de afinar los instrumentos”, exclama con gravedad el concertino con el puño cerrado en alto y el violín en la otra mano. Los solistas ya están dispuestos en el extremo opuesto del aula para poder mirar al director. Resulta difícil ordenar un espacio que no cuenta con los diez metros de embocadura que tiene el Teatro 25 de Mayo pero todo se acomoda. El que no actúa, ceba mate. González Jacob, con un lápiz como batuta, marca los compases.

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El estreno implica la culminación de un trabajo que comienza con la elección del repertorio. Para esta producción, la idea original era poner en escena otra obra del mismo compositor, Astuzie femminilli (‘La Astucia Femenina’), pero dar con las partituras resultó imposible. “Preguntamos en todos lados –recuerda Blanco-. No hubo manera de conseguir las partes orquestales ya que además no es una ópera muy transitada, no se hizo mucho en el mundo”. Tampoco fue sencillo conseguir las de Il matrimonio segreto, pero lo lograron luego de sortear algunos vericuetos. A raíz de esto, la profesora evalúa la posibilidad de que, en un futuro, las obras tengan orquestación original hecha por los mismos alumnos de la carrera de Música. También pondera incorporar al coro de la institución, articulando así varias áreas de la facultad dentro del mismo proyecto.

“La UNA produce muchas cosas y siempre tiene la apertura de hacer cosas diferentes”,  subraya Odoriz. Tanto ella como Blanco destacan la voluntad y entusiasmo de todos los jóvenes que forman parte de las producciones. “Algunos de los alumnos participaron dos años seguidos de la Compañía. Se nota mucho el progreso en el aprendizaje, empiezan a salir cosas maravillosas, encuentran otros colores con la práctica”, asegura la directora escénica. “Creo que son otros tipos de búsquedas las que se presentan sobre el escenario. Surgen cuestiones vocales que van más allá de lo que uno se imaginó cuando estudió su parte e hizo el proceso del personaje. En escena uno recibe otro tipo de disparadores”, añade Blanco, a cargo de la preparación y dirección musical.

Para el segundo acto de la obra, González Jacob introduce a Bryan Cea, un joven alumno de dirección orquestal. Él conducirá a los instrumentistas no solo en los ensayos, sino también en las funciones, durante la segunda mitad de la obra. Todos en el aula aplauden en tanto toma su lugar frente a la orquesta. El maestro permanece a su lado, de pie, dándole algunas indicaciones.

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La puerta del aula se abre para que corra un poco de aire ya que la temperatura va in crescendo: entre instrumentistas, solistas, maestros y asistentes, hay por lo menos cincuenta personas ensayando en el subsuelo. Un cantante renueva la yerba y el agua para que los mates sigan circulando. “Pedimos silencio, por favor, que la orquesta se tiene que ir a la dos en punto”, solicita el director.

“En la escena hay que estar disponible al juego”, recalca la directora, que aprovecha cada pausa para  dar indicaciones, y hasta baila junto a los intérpretes para ayudarlos a deshinibirse. Guadalupe Sánchez, cantante y alumna de la UNA, la asiste durante el ensayo. “Acá es prioritario que se genere el espacio para el juego para que aparezca una impronta personal. No nos interesa hacer algo acartonado. Para esta puesta, jugamos al melodrama italiano y nos estamos divirtiendo mucho”. Lis Tejón, egresada de la Licenciatura de Artes del Movimiento en la misma institución, colabora en asesoramiento coreográfico.

Si bien las directoras comparten docencia en la facultad, se conocieron haciendo ópera. “Cada vez que nos juntamos a charlar, surgen un monton de ideas. ¡Con Marta nos prendemos fuego! – se ríe Odoriz-. Y Sergio (Ganza) se sube también y vamos volando”. “Amamos lo que hacemos”, acota Blanco. Ambas destacan la actividad del personal no-docente en el armado de la escenografía y la buena disposición del Teatro 25 de Mayo que abre sus puertas para que alumnos y público puedan transitar esta experiencia.

“Nos gustaría viajar con las producciones a pueblos de la provincia –suspira la directora escénica-. El problema es que la universidad hace magia porque no hay un centavo y cada vez hay menos. Todo tiene un costo”. Mientras ellas tienen esta conversación durante el intervalo, los alumnos practican las escenas por su cuenta. Antes de volver al ensayo, Blanco asegura: “En la UNA hay una energía que no la van a parar de ninguna manera”.

Il Matrimonio Segreto (Doménico Cimarrosa)

Por la Compañía de ópera del DAMus

Teatro 25 de Mayo (Av. Triunvirato 4444)

Sábado 27 y domingo 28 de octubre – 14:30 hs (con orquesta)
Lunes 29 y martes 30 de octubre – 20:30 hs (al piano)

Entrada libre y gratuita.

Se retiran desde una hora antes de la función en la Boletería del teatro.

“Un matrimonio secreto. Un padre sordo. Una tía que siempre quiso casarse y no pudo. Un conde que prefiere a la hermana de su posible futura esposa. Un ayudante que es marido a escondidas. Unas hermanas que se sacan los ojos. Unas situaciones plagadas de malentendidos”.

Dirección Musical: Marta Blanco
Dirección Escénica: Bea Odoriz
Dirección Orquestal: Rodrigo González Jacob
Asistencia musical: Sergio Ganza
Pianistas: Aldo Ayala/Ezequiel Sarubbi
Asesoramiento coreográfico: Lis Tejón
Vestuario: Mariela Daga 
Asistencia de dirección escénica:
Guadalupe Sánchez.

Elenco

Carolina: Evelyn Leidi/Lucía Muniagurria

Elisetta: Cecilia Rivero/ Julieta Nicoletti

Fidalma: Mailén Sol Bilezker/Guadalupe Sánchez

Paolino: Juan Manuel Plante/ Alejandro Maldonado

Geronimo: Luciano Nicolás Luque/ Carlos Trujillo

Conde: Guido Cavallo/ Andrés Salazar

Orquesta académica del DAMus

Asistentes: César Oscar Castro, Bryan Cea, Eduardo de la Fuente, Erik Luján

Violines: Ariel Romeo, Ares Giusti, Natacha Tello, Francisco Moldavsky, María José Villar, Santiago Agustín Moreno

Violas: Cecilia Rodríguez, Elías Alvarenga

Violoncellos: María Paula Leiva, Jason Cea, Pablo Díaz, Maximiliano Waldman, Daniel Arturo Martínez

Contrabajo: Pablo Leone, Federico Granero

Flautas: Carolina Louzao, Penélope Hilarza Roude

Oboes: Leonardo Trigo, Antonela D’Avola, Rocío Ayln Colombo, Martín Insaurralde

Clarinetes: César Oscar Castro, Augusto Christoso, Canela Siboldi

Fagotes: Daniel Emilio Vexlir Cyderboim, Pedro Ulises Lencina

Trompetas: Omar Eloy Gutiérrez Blanco, Sergio Vargas

Corno: Paula Cegueira

  1. VICTOR HUGO FUX KBNUBEL octubre 22, 2018 en 7:45 pm

    BRAVO !!!! BRAVÍSIMO !!!!!!!!

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