Dos propuestas para que los cantantes líricos descubran su teatralidad y corporalidad

Talleres de formación actoral y corporal para cantantes líricos para llevar a cabo durante febrero de 2018, a cargo de Barbados Artes Escénicas.

Por: Noelia Pirsic

Machado_107Diego E. Rodríguez y Germán Ivancic conforman Barbados Artes Escénicas

De las clases de técnica vocal y repertorio al escenario hay un largo trecho. Basta con participar de una muestra de alumnos para sentir el rigor de la exposición pública. Mirar al público a los ojos, o mirar un punto fijo al infinito. Gesticular con las manos, o apoyarse sobre el piano. Muchas veces, a pesar del esfuerzo, no se logra transmitir más que inseguridad de principio a fin. En el mejor de los casos, la interpretación se convierte en un despliegue de virtuosismo maquinal.

Desde 2015, Diego Ernesto Rodríguez y Germán Ivancic –quienes constituyen la asociación civil Barbados Artes Escénicas- ofrecen cursos de formación actoral y corporal para cantantes líricos. Proponen un espacio de juego donde cada intérprete pueda realizar su labor desde su singularidad. En lugar de enseñar a reproducir un personaje de ópera de la manera como se representó siempre, ofrecen las herramientas para hacer el mismo trabajo imprimiéndole identidad propia.

Este año, los Barbados –con sede en Machado Teatro (Machado 617, CABA)- ofrecen dos cursos separados pero complementarios: ‘Guía de actuación para cantantes líricos’ (Rodríguez) y ‘Cuerpo en concierto’ (Ivancic), que se llevarán a cabo durante el mes de febrero.

¿En qué consisten cada uno de los talleres?

Germán Ivancic: Cuerpo en concierto pone énfasis en el concierto como situación pública. Una ópera tiene un marco, un contexto. Uno está dentro de una maquinaria donde seguramente habrá un director o alguien que al menos le va a decir que se pare en un lugar, y desde ese lugar su cuerpo se comienza a organizar. En un concierto está el cantante solo, que lleva la voz al concierto, pero su cuerpo también. El taller lo que viene a trabajar no es solamente cómo la voz se hace pública sino también el cuerpo, que también se hace público. ¿Qué sucede con ese cuerpo cuando va a estar en público? ¿Cuáles son esas coordenadas que tengo que tener cuando salgo a ese escenario, a esa audición, a ese lugar adonde voy a poner mi voz? ¿Qué va a pasar con ese cuerpo ahí? ¿Qué voy a hacer con las manos? ¿Qué voy a hacer cuando no canto? ¿Cómo entro a ese espacio?

Diego Ernesto Rodríguez:  La Guía práctica de actuación para cantantes hace hincapié justamente en la actuación. Lo que tiene la ópera a diferencia de otros géneros es que no puede divorciarse de la idea de escena en el sentido drámatico de la escena, una situación ficcional de una realidad de la vida que no está sucediendo. El cantante tiene que darle lugar a un personaje en el escenario. Esa especificidad de la construcción escénica de un personaje se trabaja desde la actuación. El cantante lírico puede encontrar al maestro de técnica vocal y repertorio que mejor le rinda en su formación vocal, y luego va a tener que hacer todo eso junto al servicio de un personaje. Ahí es cuando se arma el problema que yo como director escénico suelo encontrar en los cantantes: ‘Bueno, ¿qué hago?’, me preguntan. Esa pregunta del qué hago tiene que ver con un divorcio con la especificidad del trabajo actoral en relación a dar cuenta de un relato que es la ópera, una parte del relato de la obra que es el personaje. Muchos cantantes conocen sus arias pero no tienen idea de adentro de qué hilo de la obra están. Pero lo más paradójico es que muy factiblemente armaron una idea actoral con el repertorista, quien les dio cuenta de la historia, y el cantante va a armar una fórmula más o menos feliz en base a esa información. ¿Qué vinculación tiene eso con la construcción escénica? Ninguna. Es una resolución.

¿Qué se hace en ese caso?

D.E.R.: Lo que sucede es que, a partir de esa experiencia, los cantantes piensan que están haciendo un personaje, pero en realidad están haciendo la sombra de lo que otro le dijo que es el personaje. Para acercarse a una idea de construcción de personaje, van a tener que desandar ese camino. A la gente que se forma o se acerca a entrenarse conmigo, lo que le propongo en primera instancia es que el oficio actoral para el cantante tiene que ser sencillo. Eso no significa fácil. Sencillo significa que se trata de algo abordable, algo que uno puede ejecutar, algo en lo que uno tiene claridad de qué es lo que va a hacer. ¿Qué hago cuando canto a Mimí, qué hago cuando me toca ejecutar mi parte? Luego llenaremos eso de contenidos estéticos y filosóficos. Es como andar en bicicleta: Lo que hay que hacer es muy sencillo, hacerlo es un poco más complejo. Pero la mecánica de andar en bicicleta no puede ser una elucubración einsteniana del equilibrio. Primero hay que ayudar a la persona a que se sostenga, acompañarla hasta que ande. Reflexionar sobre el equilibrio es riquísimo pero se hace a posteriori.

Aunque no se participe de una ópera sino de una gala lírica, ¿podemos hablar de escena?

G.I.: Desde el momento en que hay un público, hay una escena. Estoy haciendo la escena de dar un concierto. La cuestión es poder organizar los elementos que entran en juego y ponerlos a favor para poder vehiculizar la expresión. ¿Qué cosas tengo que percibir de mi cuerpo, qué tengo que accionar para conducir ese cuerpo que está conduciendo a esa voz? ¿Qué pasa con los gestos inconscientes? ¿Estoy cantando a alguien que está a dos metros o a doscientos metros de mí? En general se pasa del maestro de repertorio y técnica vocal directo al escenario, sin mediaciones. Esto puede resultar en que el cantante va fijando en el cuerpo las resoluciones con las que se va encontrando, lo cual le termina armando un corset a lo expresivo. Si no se desarrolla el trabajo técnico en el cuerpo, con una mirada sobre el acto de cantar, manda la voz y el resto del cuerpo “soporta”, generando tensiones y fijaciones que son contraproducentes a la expresión musical. El primer paso es tomar conciencia del cuerpo, de lo que produzco y cómo hago para poder conducirlo hacia lo que deseo hacer público.

¿El director de escena también trabaja desde el movimiento?

G.I.: El director de escena trabaja con todo lo que está en la escena, con los cuerpos en escena, que tienen movimiento también. Lo que sucede en mi caso es que por mi formación en esas artes, le presto más atención a qué sucede con ellos. Cada uno pone su ojo en diferentes lugares. El mío se ve atravesado fuertemente por el movimiento. El cuerpo es una herramienta que viene a construir algo en escena. Cuanto mayor dominio tenga yo de mi cuerpo, mejor podré generar una construcción expresiva de eso que quiero comunicar. La cuestión es ser consciente de qué se está haciendo en el espacio, por ejemplo dónde se tiene el peso del cuerpo cuando se canta. Qué estoy haciendo con mis rodillas, con mi cadera, con mi mirada, etc., al servicio de una construcción musical y escénica.

¿La idea es estar totalmente relajado en el escenario?

D.E.R.: No, la exposición pública es un ejercicio incómodo por definición. Ante un pequeño accidente en la calle, uno se siente muy mal porque eso sucedió en el ámbito de lo público, no en el privado. Si vos te caés en el baño podés tener un pequeño golpe narcisista pero no en igual medida que si te das un tropezón en la vereda. El asunto es que los que trabajamos con lo público tenemos que hacer algo con esa incomodidad. Necesitamos ocuparla de una manera valiosa. Hay que ocuparse bien en el escenario, ocuparse de lo que hay que ocuparse, y eso no va a quitar que la gente esté nerviosa antes de salir a escena. Esto no te quita los nervios ni cierto lugar de tensión que te propone la exposición pública. Es mentira que los grandes actores y cantantes están totalmente relajados. La cuestión es que no tengo que estar ocupado de si voy a estar bien o mal, tengo que estar ocupado en otras cosas más sencillas que me van a hacer más disfrutable la tarea, y por lo tanto el resultado va a ser más feliz para todos. Lo que varía es la ocupación: De qué me ocupo, cómo me ocupo. El actor – y cantante- tiene un montón de cuestiones a resolver durante su performance. SI se ocupa de eso, el resultado va a ser feliz, seguro. Pero hay que aprender a hacerlo.

¿Por qué deciden trabajar con cantantes líricos?

D.E.R: Cuando entré al Instituto Superior de Arte del Teatro Colón (N. de la R: Del que egresó como director escénico), me impresioné con el trabajo a poca distancia con el cantante. Yo venía del teatro y de la actuación, y me llamó la atención que al menos en Buenos Aires la parte actoral no estuviera jerarquizada en el trabajo lírico. La profesión está totalmente cooptada por el trabajo técnico vocal. Podríamos decir que si el cantante da la nota, ya dio el noventa por ciento de lo que se espera de él y si se sostiene parado en el escenario ya es más que suficiente. El problema es si se cae, y tenemos ejemplos de cantantes que se caen. Me pareció que en términos actorales, al cantante se lo dejaban huérfano, o le exigían cosas totalmente alejadas de lo que es la especificidad del arte lírico.

G.I.: Yo ya venía del mundo de la expresión corporal y de la danza y tenía inquietudes artísticas hasta que conocí a Diego, quien me invitó a participar en una ópera que él iba a dirigir con Lírica Lado B en el año 2010. Sin tener mucha idea de cómo era la especificidad de ese mundo, me encontré de cerca con los cantantes en los ensayos. Me maravilló. Encontré algo ahí que me atraía mucho en la expresión de la voz, del cuerpo, de una escena con tanta intensidad. Y esta atracción hizo que continúe y cada vez me meta mucho más en el mundo lírico. Esa llegada así como se dio por casualidad fue continuando en el tiempo y cada vez más me interesó lo que se producía en estos cuerpos que cantan. Sentí que desde las artes del movimiento yo tenía algo para aportar, y se dio naturalmente.

¿Cuáles son los requisitos para participar de los talleres?

D.E.R.: El requisito es sencillo: Poder ejecutar por lo menos un aria de una ópera, un aria que puedas cantar.

¿Aunque te resulte difícil llegar a alguna nota?

D.E.R.: Sí, eso no es lo importante acá. No se trata de un taller de técnica vocal. Eso lo resolverán con su profesor de técnica. Lo que pasa incluso es que cuando la actoralidad opera sobre el cuerpo del cantante, el cantante llega a lugares a donde antes no llegaba. Puede ser un aria o una arietta. No es venir a impresionar a nadie acá, eso se hace en los teatros adonde salís al público. Acá venís a formarte para luego impresionar a los demás en los teatros, cuando lo hacés público.

G.I.: En los talleres venís a experimentar y también a equivocarte.

‘Cuerpo en concierto’ (por Germán Ivancic) consta de tres encuentros: Lunes 19, martes 20 y viernes 23 de febrero de 19 a 22:30. + INFO en http://machadoteatro.com.ar/index.php/2017/12/23/el-cuerpo-en-concierto/

‘Guía práctica de actuación para cantantes líricos’ (por Diego Ernesto Rodríguez) consta de seis encuentros: 6/7/8 y 13/14/15 de febrero de 19 a 22.30 hs. + INFO en http://machadoteatro.com.ar/index.php/2017/12/23/guia-practica-de-actuacion-para-cantantes-liricos/

Ambos en Machado Teatro (Machado 617, CABA)

Los talleres se pueden tomar juntos o por separado. En caso de decidir tomar ambos cursos, el 2do se abona al 50%.

Sobre Barbados Artes Escénicas

Han trabajado en sociedad en las óperas L’isola disabitata de Haydn, La festa del villaggio y L’arbore di Dianade Vicente Martín y Soler, Utopia Limited de Gilbert & Sullivan, Il sogno di Scipionede W. A. Mozart, Falstaff de Antonio Salieri, Las guerras picrocholinas de Antonio Tauriello, Curlew River, de Benjamin Britten y Cendrillon de Pauline Viardot. También han trabajado en colaboración para Hedvig, versión de El pato salvaje de Henrik Ibsen, Tartufeta, una versión libre de Tartufo de Moliere y Archipiélagos. Desde 2015 asumen la dirección artística de Machado Teatro, espacio nacido para albergar las variadas disciplinas que reúne el arte escénico. Actualmente se encuentran trabajando en el re-estreno de Piedade de Joao Guilherme Ripper para la Opera de Cámara del Teatro Colón.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: