Nuevas formas de hacer ópera en Buenos Aires, Córdoba y Nueva York

uevas formas de hacer ópera en Buenos Aires, Córdoba y Nueva York

Noelia Pirsic para Ópera en Argentina

Miguel Galperín -director del CETC-, Marcela Reartes -ex-directora del Teatro San Martín de Córdoba y ahora a cargo del Área de Música de la Provincia- y Kristin Marting -a cargo del proyecto de residencias “HERE” en Nueva York- hablan sobre la necesidad de fomentar nuevos abordajes hacia la ópera en los tiempos que corren. Un resumen de la reunión que tuvo lugar el jueves pasado en el Teatro Colón.

“Que experimente en su casa”, comentan por lo bajo algunos técnicos cuando se trata de poner en escena obras experimentales como las que suelen darse en el Centro de Experimentación del Teatro Colón (CETC). Esta constituye una de las muchas trabas y prejuicios con las que se encuentran los programadores de obras contemporáneas y experimentales hoy en día.

El jueves pasado, Miguel Galperín -director artístico del espacio- organizó junto con el productor Eugenio Monjeau  una reunión que contó con la presencia de compositores y puestistas de la escena local -que presentan sus obras en el primer Festival de Nueva Ópera Argentina organizado por el CETC-, y la participación de Marcela Reartes -actualmente a cargo del Área de Música de la provincia de Córdoba- y Kristin Marting, recién llegada de la ciudad de Nueva York, quien es la co-fundadora y directora artística del Centro de Arte “HERE”, que está organizando para enero de 2017 la quinta edición del festival de ópera contemporánea denominado Prototype.

En el festival neoyorquino se presentan entre cinco y siete trabajos cada año, entre ellos un estreno mundial y una propuesta internacional. “Nos interesa cuestionar la definición de ópera hoy en día y dar lugar a trabajos nuevos que traten temas como diversidad, raza, clase, género, problemas contemporáneos”, explicó Marting al inicio de la charla. La premisa de Prototype y de “HERE” -que funciona como espacio de residencias para artistas de todo el mundo-, es crear utilizando pensamiento lateral (‘thinking outside the box’). El 50% de los compositores que presentan sus obras son mujeres, algo que no suele darse a menudo en el mundo de la ópera, en el que históricamente los compositores que emergen son hombres.

“Presentamos las obras en distintas salas, la más pequeña cuenta con setenta butacas, y la más grande tiene ochocientas -afirmó Marting-. El público pasó de ser entre dos y tres mil personas, a ser nueve mil en el último festival”. La directora aseguró que es imprescindible la ayuda de los medios en la divulgación de la programación, y los aportes de individuos particulares y fundaciones para reunir los dos millones de dólares que se necesitan para que funcionen las residencias. La ayuda estatal es mínima -apenas quince mil dólares al año-, y el precio de los tickets es igual para todas las obras. Tratan de mantenerlo al mínimo para hacerlo accesible al personas de diferente poder adquisitivo.

Las obras que se pondrán en escena en enero en Prototype se alejan del concepto tradicional de ópera. La premisa artística es la integración de diferentes géneros musicales -como el jazz, e incluso DJs- y la interdisciplinaridad: conviven teatro, música, danza, artes visuales y poesía. Todos estos componentes y más dan lugar a óperas que a veces llevan tres años de trabajo, durante los cuales el compositor permanece en la residencia. “Es interesante que a gente que no le gusta la ópera, de repente le gustan las que presentamos en el festival -comenta Marting. O al contrario, a veces viene gente a decirme ‘¡esa que se presentó hoy no es una ópera!’. Creemos que la ópera puede ser lo que quiera ser, y queremos estar en contacto con lo que se hace en Argentina, es por eso que estoy aquí”.

Tanto Marting como Reartes fueron invitadas por el CETC. “El Festival nos da la oportunidad de invitar programadores como ustedes para ver más de una obra. Queremos servir a la comunidad artística de Buenos Aires, y servir a los espectadores de la ciudad”, aseguró Galperín durante la reunión.

El caso de Córdoba es muy distinto al de Nueva York. Marcela Reartes, que estuvo al frente del Teatro San Martín de la provincia durante los últimos 12 años, lleva desde 2004 trabajando para difundir nuevas maneras de hacer ópera en la capital cordobesa y otras ciudades. “Este camino me llevó incluso a estudiar Ciencias Políticas. En nuestro país es importante el rol de los inversores privados, pero también lo es el estado, que debe estar en donde no está el privado- subrayó. Hay que mirar a las personas como ciudadanos que tienen derecho de acceder a la cultura”.

“¿Qué tenemos para decir nosotros como latinoamericanos?”, se preguntó la directora al inicio de la charla. Parte de su propuesta al frente del Área de Música de la provincia es cuestionar la verdad única en el arte con el fin de generar un espacio para nuevos lenguajes y prácticas. “La ópera es un medio de expresión muy profundo y muy fuerte, es un arte comprometido con lo social. Hay que preservar el acervo cultural clásico, pero hay que permitir una dialéctica entre lo tradicional y lo nuevo, entre lo comercial y lo accesible a los ciudadanos. No queremos ser una elite vanguardista”.

Reartes a su vez cuestionó el rol de los medios en la difusión de la cultura en su provincia: “Es más fácil cubrir en Carlos Paz que cubrir una obra de ópera contemporánea”. A su vez, sostuvo que es imprescindible dar lugar a una descentralización de la cultura para igualar las posibilidades del habitante de Córdoba capital con los del resto de la provincia.

La programación de música contemporánea que la directora está planificando para el 2017 en la provincia no contempla al Teatro San Martín como su escenario principal, sino otros espacios como el Teatro Real, la Ciudad de las Artes y centros culturales de otras ciudades. Otro de los ejes principales de su gestión es recuperar las obras de compositores cordobeses como ya lo hizo con Osvaldo Bazán. Elige trabajar con músicos independientes en lugar de los cuerpos artísticos oficiales y se enfoca en un público joven, con precios especiales para estudiantes y algunas obras de carácter gratuito que también son llevadas a las escuelas. “El público joven se fue acercando a medida que acercamos el repertorio a la época actual”, aseguró. Los planes de Reartes para el próximo año incluyen trabajar en articulación con otras provincias, entre ellas Buenos Aires.

“La idea del Festival es multiplicar lo que el CETC viene haciendo hace mucho, dar lugar a obras interdisciplinarias, inclasificables, y visibilizar el trabajo de muchos compositores -señaló Galperín. Nuestro foco está en provocar un poco. En el Centro de Experimentación podemos tomar riesgos y darnos el gusto de hacer óperas que no se puede hacer”.

La convocatoria de nuevas óperas permanece abierta durante todo el año. Algunas se realizan por encargo -como fue el caso de ‘El Fiord’ que se presentó esta semana en el marco del Festival-, y otras son elegidas por su calidad artística y creativa. “Elegí El Fiord como uno de los títulos porque me parece que es un texto que está muy relacionado con la historia argentina. Logra anticipar la dictadura del ’76, describe el grado de locura que se vivía en el momento”, expresó el director artístico del CETC. “Hemos dado lugar a trabajos más tradicionales, pero ante todo nos interesan las ideas nuevas”, afirmó el director. El Festival de Nueva Ópera Argentina se realiza en años pares, por lo que la próxima edición será en 2018.

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