La lírica en cuarentena: aprendizajes 2020

Artistas de la escena nacional reflexionan sobre lo que la pandemia nos dejó.

Por Noelia Pirsic

A pesar de las dificultades que la emergencia sanitaria impuso a todo el sector de las artes escénicas, los movimientos que se dieron en el mundo de la lírica en 2020 no se habrían producido de no ser por la pandemia. Con el cierre de los espacios teatrales -especialmente los establecimientos oficiales que aglutinaban a las figuras más prominentes-, hizo falta activar nuevos mecanismos para poner el cuerpo a las necesidades de estos tiempos. Los replanteos que se hicieron las y los artistas dieron como resultado nuevas agrupaciones profesionales, reuniones de debate en las que participaron representantes de todo el país y la generación de proyectos conjuntos que antes eran impensables.

“Aprendí más en estos últimos meses que en veinte años de carrera”, afirma la soprano Daniela Tabernig, integrante de la Asociación Civil Cantantes Líricos Asociados de la República Argentina (CLARA). “Esta situación me obligó a desarrollar un costado político que hasta este momento estaba adormecido. Me di cuenta de que antes, por el solo hecho de tener una agenda completa para poder subsistir económicamente, hacía demasiadas concesiones con las que no estaba cómoda, muchas veces me encontraba sola. La situación sanitaria me dio la oportunidad de conocer y trabajar desde otro lugar, en equipo, con mis colegas, y de reflexionar como colectivo de artistas líricos sobre aquello que no puede seguir sucediendo”.

La conformación de la Asociación fue el resultado de un largo proceso de intercambios que culminó esta semana con la firma del estatuto ante la escribana designada. “Nuestro desvelo es visibilizar y enaltecer la profesión, darle el lugar correspondiente en niveles de trabajo, niveles de educación, a lo largo de toda la Argentina”, afirma la mezzosoprano Alejandra Malvino, presidenta de CLARA. “Es cierta la frase que dice que las grandes crisis traen grandes oportunidades: esta situación nos permitió reunirnos con representantes de todas las ramas que hacen a la música académica, pudimos comunicarnos con nuestros colegas en diferentes partes del país. Necesitamos de todos para ejercer nuestro arte. Descubrimos que compartimos las mismas problemáticas, que en algunos lugares son más graves que en otros. El propósito fundamental de la asociación es que sean atendidas las dificultades de cada ciudad, de cada provincia”.

La ciudad de Rosario también vio emerger una agrupación, Trabajadores de la Lírica en Rosario (TLIR), que reúne a profesionales de la zona que se desempeñan en el sector. A partir de un relevamiento realizado en la primera parte de la pandemia, los integrantes descubrieron que más del 90% de los artistas y técnicos de la ciudad trabaja en condiciones de informalidad. “Nosotros nos asociamos para denunciar que somos muy pocos los que podemos vivir de esto, que hay una gran cantidad de gente que no puede desarrollarse ya que en nuestra ciudad se trata de un medio bastante pobre, con pocas articulaciones entre lo público y lo privado, que no da inserción a la gente”, explica la soprano María Sol Bennasar. “En Rosario padecemos una cuestión centralista de la organización de este país donde parece que hace falta irnos a Buenos Aires para que nos reconozcan, y eso implica una renuncia muy grande. Acá pasan un montón de cosas, pero a la vez no hay un medio desarrollado como para absorber y potenciar esa formación. Hay un desequilibrio enorme”. La artista hace énfasis en que todos los artistas líricos del país deben reconocerse como trabajadores, aún cuando estén desempleados: “Al defender nuestra condición de trabajadores vamos a encontrar muchos puntos de articulación. Esta pandemia nos está ayudando a pensar de forma más colectiva, a encontrar puntos en común dentro de todas las diferencias”.

Mariana Rodríguez Rial, cantante egresada de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO) y profesora de canto lírico y popular en distintas instituciones de Mendoza, sostiene que este año se notó aún más la vulnerabilidad de los artistas de la zona, la poca valoración hacia la cultura, la falta de políticas y de ideas. “Ante la crisis que generó la pandemia, derivada en emergencia cultural, desde Buenos Aires se comenzó a gestar la necesidad de unirnos para poder ser escuchados, vistos y valorados, ya que no podíamos desarrollarnos laboralmente”, señala.  “Fue grato compartir y saber que las realidades eran similares a las propias en las distintas ciudades. La pandemia puso sobre el tapete la falta de políticas culturales y educativas, y la falta de derechos de los trabajadores de la música y la cultura en general. Esta realidad dejó en evidencia la desprotección y la inexistencia de trabajo genuino para los profesionales de la lírica y la música académica”.

En Mendoza, si bien existe la Licenciatura en Canto y diferentes especialidades artísticas relacionadas a la lírica, además de contar con dos orquestas -la Sinfónica de la UNCUYO y la Filarmónica de la Provincia-, no hay ningún coro provincial ni compañía estable de ópera que permita ejercer y desarrollar la profesión dignamente. “Hasta que esa materia pendiente no esté saldada, Mendoza seguirá en emergencia cultural”, afirma Rodríguez Rial.

El sector independiente, que representa la mayor parte de la producción en el país -un 65% según datos de 2019- siguió produciendo durante la pandemia, algunas veces en formato streaming como fue el caso del estreno de La bohème en tacos‘ que la compañía Magna Lírica publicó en la plataforma Teatrix el mes pasado. Recientemente se retomaron actividades de manera presencial, como es el caso de la Peña Lírica a beneficio de la ONG C.A.S.A. que hoy se presenta en el Teatro Empire (CABA), organizada por la compañía Contemporánea Lírica. “Este año tuvimos que dar de baja la reposición de Prohibido Suicidarse en Primavera y el Festival de Ópera Villera -señala Mailén Ubiedo Myskow, directora de la agrupación-. Durante la emergencia sanitaria buscamos una alternativa para dar a conocer la ópera en un espacio más popular como son las redes, así pensamos la Peña Lírica. De emisión semanal y muy descontracturada, realizamos a través de vivos de Instagram conversaciones con cantantes de todo tipo de trayectoria donde también se los podía escuchar cantar arias o cámara. Para cerrar el año vamos a hacer ‘La presencial’, hoy jueves a las 21 hs”. Las entradas se obtienen por Alternativa Teatral, y el evento podrá verse en vivo o por streaming.

Este domingo a las 19:30 hs en el Anfiteatro Eva Perón en Parque Centenario (CABA), habilitado recientemente por el gobierno con protocolos para espectáculos, se llevará a cabo una gala lírica con orquesta de cuerdas de manera presencial como no se pudo disfrutar en todo el año, una co-producción entre las compañías Celebrarte Música y Fiat Ars, que reúne a más de quince artistas de la escena independiente (clic aquí para obtener entradas). Nicolás Ravelli Barreiro, director musical del evento y fundador de Fiat Ars, afirma que para el mundo independiente se trató de un año especialmente duro porque la lírica tiene una tradición que no se lleva muy bien con la virtualidad. “Esta situación nos obligó a bucear de qué manera podríamos acercar el género a estas nuevas tecnologías, en este nuevo contexto, es una actualización que nos debíamos. Pero creo que este nuevo campo no reemplaza al otro, al vivo, es simplemente un complemento. Creo que es muy importante destacar que los, las y les artistas estamos a la altura de las circunstancias y que lo que más queremos es trabajar, en ese sentido es una muestra de sobra el evento que vamos a presentar el domingo”.

El fin de semana también se presenta el espectáculo Líricos a la Gorra, impulsado desde la cuenta de Cantantes Líricos Argentinos Autoconvocados nacida durante la pandemia (@liricosautoconvocadosargentina), con varios eventos que se desplegarán en diferentes partes del país: Paraná (Entre Ríos), La Plata (Pcia. de Buenos Aires), Santa Fé (Santa Fe) y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. “Empezamos a ir todos los fines de semana a las escalinatas de la Facultad de Derecho a cantar al aire libre para visibilizar nuestro problema, y cada fin de semana se empezó a juntar más gente que necesita escuchar música”, comparte el tenor Pablo Pollitzer, integrante de CLARA. “Esperemos que el año que viene la situación no sea tan desesperante y que las autoridades se empiecen a ocupar un poco más ya que sin el apoyo de los gobiernos es muy difícil que podamos desarrollar nuestro arte que es tan imprescindible a nivel que mejora la calidad de vida de la gente. Muchas veces los políticos se olvidan de eso”.

El viernes y sábado también habrá conciertos al aire libre organizados por La Compañía Itinerante, agrupación independiente de la ciudad de La Plata. “Es algo parecido a lo que hacíamos hasta el año pasado con las varietés, pero en las calles”, indica Manuela González, presidenta de la asociación. “Durante el año fue muy difícil. No quisimos presionar ni ser fuente de más estrés a nuestros integrantes. Así que seguimos comunicados pero sin proyectos”.

“Algo positivo que nos deja esta pandemia es aprender a valorar lo que teníamos y lo que tenemos que recuperar como actividad musical”, afirma Ezequiel Fautario, director de la compañía independiente Lírica Lado B. “Es decir, valorar lo que es tener organismos artísticos en funcionamiento, poder acceder a un espectáculo musical en vivo. No tomar nada como dado porque asumimos que todo va a funcionar para siempre, ya que situaciones como estas pueden generar el cierre o desaparición de un organismo, como una orquesta, por falta de financiación. Son realidades que siempre están a la vuelta de la esquina, y por eso nunca hay que bajar la guardia, ya que los ceses muy prolongados tienen sus costos”.

La directora escénica Ximena Belgrano Rawson, también integrante del sector lírico independiente, anhela que el futuro no sea digital. “En la virtualidad hubo hermosos encuentros y nuevos espacios que se abrieron pero, al menos para mí, no es ni remotamente parecido a ‘encontrarse’”, sostiene. “Un hecho positivo: a pesar de que la lírica necesita de la conjunción de muchísimas voluntades para la concreción de un espectáculo, es un ámbito muy individualista y en el que priman los egos. Así y todo, este año logró concretar un espacio de encuentro entre sus partes para buscar una salida al parate de la actividad. Y, si bien no está resuelto, ya es un enorme paso haberse unido. Lo negativo es que, aun cuando la lírica independiente ha adquirido mucha fuerza, tiene empuje y ha crecido mucho en los últimos años, logrando hacerse un lugar y un público, la estructura de la producción no deja de ser precaria y no sostiene la economía de los artistas. Esa precariedad no es tan visible cuando la actividad es continua, pero la falta de actividad por tanto tiempo amenaza la estructura y la posibilidad de que esta vuelva a levantarse. Si los espacios independientes desaparecen, solo queda el Estado y esto nos pone frente a otra posible distopía: la de la cultura hegemónica en la que la pluralidad de las voces no encuentra espacios para manifestarse. Ojalá este encuentro que se ha producido entre los trabajadores de la lírica nos permita transitar nuevamente el camino de la utopía y los espacios empiecen a abrirse para que se siga manifestando la diversidad en las artes”.

Apoyá la reactivación de la lírica acompañando los proyectos de los artistas. Para consultar la programación completa para esta semana hace clic aquí.

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