Los sueños de la materia

Conversación con lxs creadorxs.

proyecto en desarrollo de la Residencia de creación ‘Nuevas Vocalidades’ de la Fundación Williams
por Juan Cruz Forgnone, director de escena y Sebastián Verea, compositor y artista transdisciplinario

En la sinopsis de la obra le atribuyen a las máquinas algunas facultades que se suponen únicamente humanas: soñar, imaginar, tener intimidad. ¿Por qué eligieron explorar este tema, y qué descubrieron al respecto a través de la creación de esta obra? 

Sebastián Verea: Hay estudios que sugieren que una pequeña variación en un hueso del cráneo les permitió a los homínidos oír frecuencias más altas y a partir de ahí desarrollar un lenguaje más complejo para comunicarse. De alguna manera, me fascina que sea el sonido lo que nos permitió en cierto modo coordinarnos, sobrevivir y eventualmente construir una civilización, pero más me intriga el hecho de que una variación imperceptible en las rampas evolutivas permita la aparición de otro tipo de pensamiento o la aparición de la conciencia.

Seguí profundizando en esa línea de investigación, trabajando con la morfología de los huesos, investigando sobre cómo cambia lentamente el ADN como un reloj que marca los siglos, y pensé en que hoy tenemos máquinas que pueden imprimir huesos y órganos -las impresoras 3D. Esas máquinas son también un dispositivo que puede fabricarse a si mismo, replicándose como lo hacen los individuos de una especie, y la pregunta que subyace detrás de todo esto es si algún día puede aparecer en estas réplicas, a partir de una mínima variación en el código, la conciencia.

La obra es una ópera para humanos e impresora 3D. La máquina es también protagonista, y quizás también demiurgo, creadora. Pensamos que tal vez nosotros y lo que vemos no es más que un sueño de esa máquina.

Para esta edición de FNOBA decidimos diseñar un sueño de la máquina, esa máquina que se piensa humana, o se piensa madre y ve el mundo a su manera. La música -o al menos la parte de la música que se va a escuchar- también es un ejercicio de procesos vocales derivados de las técnicas de impresión que utiliza adición, cortes, y repeticiones, transformando la voz humana en múltiples voces, transformando una canción de cuna en algo que quizás, en vez de dormir a un niño lo inquiete.

Lo que vamos a ver es una versión navegable del sueño de la máquina -el sueño de la materia-, el despertar de la conciencia de ese dispositivo que fabrica dispositivos, el que los usuarios van a poder como si fuese un videojuego.

Hay una frase de una novela de Ian McEwan que para mí resume un poco la pregunta que se hace esta obra: “Dicho de forma abreviada, diseñaríamos una máquina un poco más inteligente que nosotros, y dejaríamos que esa máquina inventara otra que escaparía a nuestra comprensión. ¿Qué necesidad habría de nosotros, entonces?”

¿Cómo es trabajar la escena sin los cuerpos humanos en escena?

Juan Cruz Forgnone: Frente al retraso de las instancias escénicas, profundizamos en un aspecto sustancial de la propuesta, el diseño de las presencias y las fisicalidades. Trabajamos con figuras capaces de reproducir un «discurso infinito»: una impresora 3D que imprime un hueso; un niño que asegura haber conocido a Dios, pero que es interrumpido por sus amigos cada vez que está por narrar el encuentro; una anciana embarazada desde siempre; una madre que canta una canción a un hijo que nunca se duerme. Estudiamos, por el momento, cuáles de todas esas presencias se oyen, cuáles se ven, cuáles son evocadas y cuáles corporizadas. Se trata de una decisión compleja ya que organiza el discurso general de la obra. Nos interesa articular el relato de la máquina con el relato fabuloso y problematizar la naturaleza multiplicativa de ambas estrategias. Para esta edición del Festival, como explica Sebastián, jerarquizamos el punto de vista de la máquina, de modo tal que las leyes de ese imaginario responden a su funcionamiento. Esta experiencia virtual reúne motivos aparentemente dispersos de la obra, nos interesa un tipo de inteligibilidad más bien sensorial. Ante la imposibilidad de generar un encuentro real entre la obra y el público, propusimos un «falso aquí y ahora»: la posibilidad de que el/la/le espectador/a/e pueda recorrer (ver y oír) el sueño tomando sus propias decisiones. Que pueda elegir hacia dónde y cuándo desplazarse, cuánto tiempo permanecer en cada sitio, desde dónde mirar y qué asociaciones hacer.

Los sueños de la máquina estará online a partir del 23 de septiembre a las 20 hs, hasta el 18 de octubre.

+ info en https://festivalnuevaopera.org/materiales/los-suenos-de-la-materia/

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